El futuro inmobiliario de Quito: Joan Proaño sobre vivienda, crédito y nuevas comunidades residenciales
El mercado inmobiliario de Quito está entrando en una nueva etapa. En conversación con Booster Prop, Joan Proaño, fundador de Proaño | Proaño, analiza el crecimiento de Cumbayá, Tumbaco y Puembo, el impacto de los nuevos créditos hipotecarios y por qué el futuro de la vivienda pasa por construir comunidades pensadas alrededor de las personas.
El mercado inmobiliario de Quito está atravesando una etapa de transformación en la que ya no alcanza con ofrecer una buena ubicación, metros cuadrados y un precio competitivo. En nuestra conversación con Joan Proaño, fundador de Proaño | Proaño, analizamos cómo están cambiando las prioridades de los compradores, qué zonas concentran nuevas oportunidades y qué deberá hacer el sector para seguir siendo relevante en los próximos años.
Uno de los principales cambios tiene que ver con la manera en que las personas entienden hoy una vivienda. El comprador ya no busca únicamente una propiedad: busca una experiencia de vida. Factores como las áreas verdes, la seguridad, la movilidad, los espacios comunes, el bienestar y la posibilidad de formar parte de una comunidad comienzan a tener un peso cada vez mayor en la decisión de compra.
Esta evolución obliga a los desarrolladores a pensar de forma distinta. El reto ya no es simplemente construir más, sino diseñar proyectos que respondan mejor a la forma en que las personas quieren vivir. En ese contexto aparecen conceptos como las wellness communities, donde la arquitectura y los espacios comunes buscan facilitar hábitos saludables, contacto con la naturaleza y una mejor calidad de vida.
La conversación también abordó el crecimiento de Cumbayá, Tumbaco y Puembo, tres zonas que continúan atrayendo inversión y nuevos desarrollos inmobiliarios. Sin embargo, a medida que aumenta la oferta, tener un proyecto en los valles deja de ser un diferencial por sí solo. La ubicación debe estar acompañada por un concepto claro, una propuesta de valor coherente y un profundo entendimiento del comprador al que se quiere llegar.
Otro de los temas centrales fue el financiamiento. Alternativas como Credicasa y Miti-Miti pueden ampliar la capacidad de compra de determinadas familias y generar nuevas oportunidades para el mercado. Cuando cambian las tasas y las condiciones de acceso al crédito, también cambia el tipo de vivienda que una persona puede adquirir y, en consecuencia, la demanda que deben interpretar las constructoras.
Para Joan Proaño, la innovación también será clave. Los hábitos de las personas cambian cada vez más rápido, mientras que un desarrollo inmobiliario puede tardar varios años desde su concepción hasta su entrega. Esto obliga a las constructoras a anticiparse: diseñar hoy pensando en cómo vivirán sus compradores dentro de cinco o diez años.
La entrevista deja una conclusión clara: el futuro del Real Estate en Quito dependerá menos de vender metros cuadrados y más de entender profundamente a las personas. Los proyectos que logren combinar ubicación, comunidad, bienestar, financiamiento, calidad y una experiencia diferenciada estarán mejor posicionados para competir en un mercado cada vez más exigente.
Quito seguirá creciendo, pero la verdadera oportunidad estará en identificar qué tipo de vivienda necesitará la ciudad y cómo querrán vivir quienes la habiten.
