Habitar mejor Quito: la visión de UMBAU sobre calidad alemana y el futuro del Real Estate

¿Qué pasa cuando un desarrollo inmobiliario deja de pensarse únicamente desde el edificio y empieza a mirar la ciudad? En esta conversación con María José Encalada y Levin Wehrenfennig, fundadores de UMBAU, exploramos la filosofía detrás de la desarrolladora, el significado real de construir con “calidad alemana” y una nueva generación de proyectos que busca conectar vivienda, comunidad y espacio urbano en Quito.

Durante años, la industria inmobiliaria ha aprendido a describir una propiedad a partir de metros cuadrados, ubicación, acabados y amenities. Pero la conversación con María José Encalada y Levin Wehrenfennig, fundadores de UMBAU, plantea una pregunta más interesante: ¿qué pasa si en lugar de diseñar solamente edificios empezamos a diseñar mejores formas de habitar la ciudad?

Ese cambio de perspectiva atraviesa buena parte de la filosofía de UMBAU. La firma nació en Quito con la intención de integrar arquitectura contemporánea, sostenibilidad y comunidad, entendiendo cada proyecto como una pieza que debe relacionarse con el tejido urbano que la rodea.

¿Qué significa realmente “calidad alemana”?

Uno de los conceptos que más identifica a UMBAU es su referencia a la calidad alemana. Pero detrás de la frase existe una visión que va más allá de utilizar mejores materiales.

María José estudió Arquitectura en la Universidad San Francisco de Quito y posteriormente realizó un Master of Science en la Universität Stuttgart, Alemania. Esa experiencia ayuda a explicar una filosofía donde la planificación, la funcionalidad y el detalle técnico tienen un peso central. Actualmente, María José es la CEO de UMBAU y Levin es el Director Creativo.

La calidad, entonces, no debería aparecer únicamente cuando el comprador observa un acabado. También está en aquello que muchas veces no se ve: cómo se planifica una obra, cómo funcionan los espacios, cómo envejecen los materiales y qué tan coherente es cada decisión de diseño.

Para el mercado inmobiliario de Quito, esta distinción es cada vez más importante. En una industria donde prácticamente todos los proyectos se presentan como “premium”, el verdadero diferencial empieza a estar en poder demostrar qué hay detrás de esa promesa.

Parkside: cuando el entorno también forma parte de la propiedad

Parkside, en Cumbayá, representa bien esta manera de pensar. Su propuesta incorpora terrazas, jardines, iluminación natural, ventilación cruzada y una relación directa con un bosque protegido en las faldas del Ilaló.

El proyecto también integra paneles solares para apoyar el consumo de las áreas comunales, infraestructura para vehículos eléctricos y tratamiento de aguas para reutilización en riego.

La lectura inmobiliaria es interesante: cada vez resulta más difícil separar el valor de una vivienda de la experiencia que existe a su alrededor.

Ya no se compra únicamente un departamento.

También se compra luz, paisaje, movilidad, naturaleza, comunidad y la forma en que todos esos elementos acompañarán la vida cotidiana.

La planta baja también construye ciudad

Otro de los puntos más interesantes de la conversación fue la relación entre los proyectos inmobiliarios y la calle.

Durante décadas, muchos edificios se desarrollaron casi como objetos independientes: hacia adentro podían ofrecer excelentes departamentos, pero hacia afuera aportaban poco a la experiencia urbana.

Repensar la planta baja implica justamente cuestionar esa lógica.

Locales, espacios públicos, áreas de encuentro y usos complementarios pueden hacer que un proyecto no solamente funcione para quienes viven dentro, sino que genere actividad y mejore la relación con su entorno.

Ahí el desarrollo inmobiliario deja de ser únicamente construcción y empieza a convertirse en urbanismo a pequeña escala.

Quartier y la idea de concentrar la vida cotidiana

Esta filosofía encuentra una nueva expresión en Quartier, un desarrollo de uso mixto que combina vivienda, oficinas y espacios comerciales en la zona de Cumbayá y Ruta Viva.

El propio nombre hace referencia a la idea de “distrito”, mientras que el proyecto incorpora desde apartamentos y oficinas hasta piscina, sauna, gimnasio, coworking, podcast room y espacios de encuentro. Su comercialización también pone énfasis en la construcción de calidad alemana y en una forma de vida donde distintas actividades puedan convivir dentro de un mismo entorno.

Detrás de los amenities existe una discusión urbana mucho más relevante: ¿cuánto de nuestra vida debería depender del automóvil y de desplazamientos largos?

Los proyectos mixtos buscan acercar vivienda, trabajo, comercio y ocio. No eliminan los problemas de movilidad de una ciudad, pero sí introducen una manera diferente de pensar el desarrollo.

El futuro inmobiliario de Quito no se trata solo de construir más

La conversación con María José y Levin deja una idea que resulta especialmente relevante para el mercado inmobiliario de Quito.

Innovar no necesariamente significa agregar más tecnología, más amenities o diseños cada vez más llamativos.

También puede significar hacer preguntas mejores:

¿Cómo se relaciona un edificio con la calle?
¿Cómo aprovechamos mejor el espacio?
¿Cómo reducimos consumos?
¿Cómo diseñamos lugares donde realmente queramos permanecer?
¿Y qué aportará ese proyecto a la ciudad dentro de veinte años?

UMBAU plantea su respuesta desde una combinación particular de precisión técnica, sensibilidad arquitectónica y búsqueda de comunidad.

Y quizás ahí esté una de las conversaciones más importantes que debe tener hoy el Real Estate ecuatoriano: pasar de pensar únicamente en cuánto podemos construir a preguntarnos cómo queremos habitar Quito.